"Cristo, nuestra pascua, ha sido inmolado" (I Corintios 5:7).

Somos Propiedad de Jesucristo
 

LA EUCARISTIA



Un grupo de personas con el deseo de dar a conocer el mensaje de Salvación hacemos llegar a tus manos este boletín, para gloria del Señor Jesucristo y para que crezca la fe en él pues El es el Señor (Filipenses 2) Nuestra visión es que muchas almas se acerquen a él y que le ganemos territorio al enemigo. Hoy la Iglesia necesita tanto la unidad, pero también necesita Evangelizar a los Bautizados, curiosamente antes en los comienzos de la Iglesia se evangelizaba y después se Bautizaba, hoy la urgencia es evangelizar a los que ya estamos bautizados. El año pasado en el mes de Mayo el Papa Benedicto XVI junto con algunos obispos de Latinoamérica y el Caribe se reunieron para analizar la situación de la Iglesia de América el continente de la esperanza. A un año de esta reunión los católicos cristianos estamos frente a un compromiso, el de llevar a cabo las enseñanzas obtenidas y que están recopiladas en el llamado “Documento de Aparecida” lleva ese nombre porque la reunión fue en Aparecida, Brasil.

Documento de Aparecida # 251. La Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo. Con este Sacramento Jesús nos atrae hacia sí y nos hace entrar en su dinamismo hacia Dios y hacia el prójimo. [...] En cada Eucaristía los cristianos celebran y asumen el misterio pascual, participando en él. Por tanto, los fieles deben vivir su fe en la centralidad del misterio pascual de Cristo a través de la Eucaristía, de modo que toda su vida sea cada vez más vida eucarística. La Eucaristía, fuente inagotable de la vocación cristiana es, al mismo tiempo, fuente inextinguible del impulso misionero. Allí el Espíritu Santo fortalece la identidad del discípulo y despierta en él la decidida voluntad de anunciar con audacia a los demás lo que ha escuchado y vivido.



Nuestra Madre Iglesia ha sufrido en estos últimos meses un dolor terrible, el robo del Santísimo Sacramento del altar, la mayor profanación que se hace hacia el Señor Jesucristo. Para muchos es algo insignificante estos hechos, pero para nosotros los cristianos es una grave ofensa. Jesús en la Eucaristía está gritando, como un amigo solitario, que lo vayamos a visitar en los sagrarios de nuestras capillas o templos parroquiales, estos robos son una llamada de atención de Jesús para que lo amemos más y lo recibamos asiduamente, como lo hacían en las primeras Comunidades Cristianas (Hechos 2:42; 1 Corintios 11) el testimonio de grandes santos y de milagros eucarísticos alrededor del mundo es una muestra de la presencia real de Jesús Dios y hombre verdadero, Dios hecho carne en el vientre de María, Jesús el Señor, en la Eucaristía. Es por eso que compartimos este escrito breve para que afiance nuestra fe o para conocer más a Jesús y nos acerquemos a él.

La Eucaristía es la consagración del pan en el Cuerpo de Cristo y del vino en su Sangre, renueva mística y sacramentalmente el sacrificio de Jesucristo en la Cruz.  Por otra parte, la recepción de Jesucristo sacramentado bajo las especies de pan y vino en la sagrada Comunión significa y verifica el alimento espiritual del alma. Y así, en cuanto que en ella se da la gracia invisible bajo especies visibles, guarda razón de sacramento.  Tiene razón de sacrificio en cuanto se ofrece, y de sacramento en cuanto se recibe. La Eucaristía es el sacramento en el cual, bajo las especies de pan y vino, Jesucristo se halla verdadera, real y substancialmente presente, con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.  Es por eso, el más grande e importante de los sacramentos, de donde salen y hacia el que van todos los demás, centro de la vida litúrgica, expresión y alimento de la comunión cristiana. La Eucaristía fue también preanunciada varias veces en el Antiguo Testamento.

Salomón en el libro de los Proverbios: "La Sabiduría se edificó una casa con siete columnas (los siete sacramentos), preparó una mesa y envió a sus criados a decir: " Venid, comed el pan y bebed el vino que os he preparado". (Proverbios 9:1). El profeta Malaquías, hablando de las impurezas de los sacrificios de la ley: "Desde donde sale el sol hasta el ocaso, grande es mi nombre entre las gentes, y en todo lugar se sacrifica y ofrece a mi nombre una oblación pura" (Malaquías 1:10ss).

La verdad de la presencia real, corporal y substancia de Jesús en la Eucaristía, fue profetizada por el mismo Señor antes de instituirla, durante el discurso que pronunció en la Sinagoga de Cafarnaúm, al día siguiente de haber hecho el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces. "Yo soy el pan de la vida, si uno come de este pan vivirá para siempre, pues el pan que yo os daré es mi carne, para la vida del mundo" (Juan 6:32-34, 51).

El signo externo del sacramento, son la materia (pan y vino) y las palabras de la consagración (forma).  Confiere la gracia, como afirma el mismo Cristo: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna". (Juan 6:54), o sea, la gracia, que es prenda de vida eterna.  Fue instituido por Jesucristo en la Ultima Cena, como consta repetidamente en la escritura: "Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y dándoselo a los discípulos, dijo: "Tomad y comed, esto ES mi cuerpo". Y tomando el cáliz y dando gracias, se lo dio, diciendo: "Bebed de el todos, que esta ES mi sangre del Nuevo Testamento; que será derramada por muchos para remisión de los pecados". (Mateo 26:26-28).  La materia para la confección de la Eucaristía es el pan de trigo y el vino de la vid. Esta es una verdad de fe definida en el Concilio de Trento.  El recibir la Eucaristía produce en el alma los siguientes efectos:

1) Aumento de la gracia santificante. 2 ) Producción de gracia sacramental. 3) Perdón de los pecados veniales. 4) Es prenda de vida eterna.

Sabemos que el único sacramento absolutamente indispensable para salvarse es el bautismo: si un niño recién bautizado muere, se salva, aunque no haya comulgado. Sin embargo, para un bautizado que ha llegado al uso de razón, la Eucaristía resulta también requisito indispensable, según las palabras de Jesucristo: "Si no coméis la Carne del Hijo del Hombre y no bebéis su Sangre, no tendréis vida Eterna". (Juan 6:53) No sería razonable que un hombre alcanzara la salvación que es unión con Dios, sin tener en la tierra al menos el deseo de la Eucaristía, que es también unión con Dios.  La Iglesia desea que se reciba al Señor con frecuencia, incluso diariamente. Lo que se realiza, pues, en la Eucaristía es la conversión del pan y del vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo, que es lo que llamamos la transubstanciación.  Bajo cada una de las especies sacramentales (pan y vino), y bajo cada una de sus partes cuando se fraccionan, está contenido Jesucristo entero, con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad.  Lo cual quiere decir que Cristo está presente hasta en una migajita de la hostia, por eso el sacerdote tiene mucho cuidado al dar la comunión de que no se caiga ningún pedacito al suelo.

A la Misa se le llama BANQUETE EUCARISTICO. ¿Por qué se le ha dado este nombre de Banquete Eucarístico?

Jesús cuando hablaba del Reino de los Cielos lo comparaba con un banquete. Y su Ultima Cena que fuera como un banquete, como un festín, una comida entre amigos. Un banquete es una comida alegre. Se colocan los manteles más bonitos, la mejor cristalería, luces y flores. Hay música y canciones. Los corazones están llenos de alegría. Así es la Misa. Si hay un banquete es porque se celebra un acontecimiento importante. Por eso cada banquete es la celebración de un acontecimiento, en cada Misa se celebra el acontecimiento de nuestra salvación. El banquete no lo hacemos solos. Nos encontramos con personas que llegan de otras partes, venidos de distintos sitios y condiciones, y allí nos sentimos unidos por nuestro común amor a Cristo y a su Iglesia. Sentimos comunión de unos para otros.

En un banquete nos alimentamos con manjares escogidos. En la Santa Misa Dios nos alimenta con el Pan bajado del cielo que es el cuerpo de Cristo, del cual dijo el mismo Jesús: "El que coma de este pan vivirá para siempre" (Juan 6).

 ¿Es nuestra misa una fiesta? ¿Participamos en ella con alegría? ¿Nos sentimos más hermanos en cada celebración? ¿Comemos el Pan Celestial comulgando? Sería muy triste que nos dijeran: "vengan a ver comer a los demás". Eso no sería un verdadero banquete para nosotros. Y si no comulgamos en la Misa nos quedaremos así: viendo comer a los demás mientras que nosotros seguimos desfallecidos de debilidad espiritual. Jesús dijo: "Tomad y comed" y no solamente " Tomad y mirad". Quiere que nos alimentemos con su cuerpo en la Eucaristía. Nos preparemos lo mejor posible, pero no nos quedaremos sin comulgar.

¿Qué responder a los que dicen: "yo no comulgo porque soy pecador?

San Francisco de Sales respondía así: Si eres débil debes comulgar para volverte fuerte. Si has pecado mucho te conviene comulgar (después de confesarte bien) para que la presencia de Jesucristo te traiga fuerzas para no seguir pecando tanto. Si te domina el mal genio, al recibir en la comunión al que es "manso y humilde de corazón", El te irá contagiando de su bondad y su buen genio. Si tienes inclinación a la impureza y al vicio, la presencia en tu alma de Cristo el Cordero Inmaculado que jamás tuvo la más mínima mancha de pecado, te irá dando fortaleza hacia todo lo que es impuro, y amor por la virtud. Si te vence el orgullo, Jesús que es humilde te irá haciendo semejante a El. No comulgas por que ya eres santo, sino porque deseas llegar a la santidad. Y sin comulgar no lo lograrías quizá jamás.

Infórmate de la celebración eucarística más cercana a tu hogar y asiste con tu familia (Hechos 16:31). Dios te bendiga.

 

(San Juan 6)

" No temas, porque yo estoy contigo. No tengas miedo, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, y también te ayudaré. También te sustentaré con la diestra de mi justicia" (Isaías 41:10)
VEN ESPÍRITU SANTO, BAUTIZANOS CON TU PODER Y CON TU FUEGO. Aleluya
'Sino resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía es también vuestra fe' (1 Corintios 15:14)
PEDIDOS DE ORACIÓN:
rccmonclova@hotmail.com
Todo sea para darle Gloria al Señor Jesucristo.

ESPÍRITU SANTO LLENANOS DE TÍ
 

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'Porque os transmití... lo que a mis vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras: que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce... ' (1 Corintios 15:3-5).